DOCUMENTO DEL MES POR INTERNET ABRIL 2018

LOS ALCALDES ORDINARIOS

 

Dentro de la serie de cargos y oficios municipales antiguos, vamos a dedicar en abril nuestro documento del mes por Internet a los alcaldes.

Las reuniones del concejo a lo largo de los siglos XVI al XVIII se hicieron en un primer momento abiertas y eran convocados todos los vecinos a toque “de campana repicada” en el pórtico de la Iglesia de San Miguel Arcángel. Más tarde se hicieron en la sala capitular del Ayuntamiento y pasaron a ser reuniones de concejo cerrado, sólo los regidores, alcaldes y otros oficios municipales que ser reunían a puerta cerrada y con secreto en la deliberación de los asuntos de la villa.

Los alcaldes y los regidores dirigían la vida municipal. Había dos alcaldes llamados alcaldes ordinarios. La razón de por qué había dos, era porque uno representaba a los hidalgos o estado noble, mientras que el otro pertenecía al estado llano de los pecheros. En Alovera, por la poca representación de los nobles o hidalgos, lo normal es que los dos alcaldes pertenecieran al segundo grupo. La duración del cargo era de un año. Si bien en un principio cuando había concejo abierto eran elegidos por los vecinos, en el modelo de concejo cerrado, que se generalizó con el tiempo, la elección recaía en los regidores y debía ser aprobada por el corregidor de Guadalajara (representante del rey) cuando Alovera pertenecía a su jurisdicción.

El 30 de enero de 1626,  Alovera fue vendida a Lorenza de Sotomayor, Marquesa de Villahermosa pasando a ser de realengo a jurisdicción señorial. La marquesa además de cambiarle el nombre como Villahermosa de Alovera, eligiría todos los cargos municipales para cada año, entre ellos los alcaldes.

Entre las funciones que tenían los alcaldes estaban la de dirigir la vida municipal, administrar el pósito, mantener el orden, repartir las cargas impositivas entre los vecinos y muy especialmente detentaba la administración de justicia. Los alcaldes ordinarios impartían justicia en Alovera en temas muy puntuales y de escasa entidad, en primera instancia. Estas atribuciones judiciales las pierden los Alcaldes con la creación de los juzgados municipales hacia 1870. En nuestro Archivo Municipal se conservan cincuenta expedientes derivados de las competencias judiciales de los Alcaldes en los siglos XVIII y XIX.

El documento que presentamos es un Acta del Concejo del 11 de mayo de 1775, en la que se acuerda hacer rogativas al Cristo de la Luz y a nuestra Señora del Rosario para que llueva y se hagan misas para tal fin costeadas con los bienes de propios del Ayuntamiento. En el acta se mencionan diferentes cargos municipales del concejo, entre ellos los alcaldes ordinarios Juan García Mateo y Manuel Pérez Martínez.